domingo, 15 de mayo de 2011

Mantis Religiosa

Cito un pasaje del Seminario 9 de Lacan (La identificacion):



¨Tengo que ilustrar esto -me disculpo- y aún groseramente para hacer sentir lo que quiero decir, presto a que traten de servirse de ello, lo que puede servir en todos los lugares donde hay angustia. Pequeño apólogo que no es tal vez el mejor. La verdad, lo he forjado esta mañana, diciéndome que era necesario que trate de hacerme comprender. Habitualmente me hago comprender de costado, lo que no está mal; eso les evita engañarse en el lugar correcto. Voy a intentar hacerme entender en el lugar correcto y evitarles cometer errores: supónganme en un lugar cerrado, sólo con una mantis religiosa de tres metros de alto -es la proporción justa para que yo tenga la altura del macho y estoy vestido con una piel del tamaño de dicho macho que mide 1,75 m., aproximadamente mi altura. Me observo, observo mi ridícula imagen en el ojo facetado de la mantis religiosa. ¿Es eso la angustia? Está muy cerca. No obstante al decirles que es la sensación del deseo del Otro, esta definición se manifiesta en lo que ella es, a saber puramente introductiva. Deben necesariamente que referirse a mi estructura del sujeto, es decir, conocer todo el discurso antecedente para comprender que si se trata del Otro con mayúscula, no puedo contentarme sin ir más allá de esta representación de mi pequeña imagen como mantis macho en el ojo facetado del otro. Se trata, hablando con propiedad, de la aprehensión pura del deseo del Otro como tal, ¿si desconozco justamente qué? Mis insignias: a saber que estoy disfrazado con los despojos del macho.
No sé lo que soy como objeto para el Otro. La angustia, se dice, es un afecto sin objeto, pero esa falta de objeto hay que saber dónde está, está de mi lado. El afecto de angustia está en efecto connotado por una falta de objeto, pero no por una falta de realidad.¨




Ahora una reseña de Wikipedia acerca de la Mantis Religiosa, para concluir la idea:



¨Son animales solitarios excepto en la época de reproducción, cuando macho y hembra se buscan para aparearse. Cuando hay más de un macho cerca de una hembra, éstos se pelean y sólo uno se reproduce. Las hembras son mayores que los machos. Durante y tras el apareamiento la hembra se come al macho.¨





Mantis Religiosa. La foto la saqué en mi casa.





domingo, 1 de mayo de 2011

¿Paciente o Cliente?

Por Esteban Fernandez

A diferencia de la etica psicoanalitica, en donde se pone en juego el Deseo subjetivo interrogando a la demanda yoica del paciente, se desarrolla aqui el modo de operar de las psicoterapias cientificas en boga en relacion a la negacion del Deseo y a la relacion de la satisfaccion de la demanda mercantilista del ¨cliente¨ que exige un servicio desde un yo que padece.

Las psicoterapias trabajan para ¨reestablecer¨ al cliente. Se trata de reestablecerlo a un punto de ¨felicidad¨, ¨bienestar¨ o al menos a un ¨dejar de padecer¨. Re establecer significa que se intenta volver a ubicar a esa persona en un lugar en el cual había cierto bienestar (o al menos se trataba de cierta situación personal que no implicaba una consulta psicológica). Re establecer significa volver a acomodar a esa persona. ¿Por qué no? ¿Acaso es un pecado la comodidad y el bienestar? Cuando la persona sufre, esa armonía cómoda y de bienestar (¿podemos decir felicidad?) se rompe. Algo comenzó a fallar en el sistema. Algo le hace tener palpitaciones y miedos irracionales.
Si la persona sufre, las psicoterapias tienen ante si la evidencia irrefutable de una falla en la persona que ya no logra establecerse en el sistema que hasta cierto punto le otorgaba un lugar de bienestar. En algún momento de su existencia comenzó a procesar la información de una manera poco adaptativa. Sesga de un modo irracional (o no tan racional como debiera ser) la percepción del universo en el cual el mismo se encuentra.
Descriptivamente todo esto es cierto: el miedo a morir en el ataque de pánico es irracional. El mundo se torna un lugar extraño, ajeno, donde uno ya no se siente parte. O donde uno se siente parte pero de un modo sufriente. Sea como sea, ya no se vive en el bienestar.
Las psicoterapias permiten que el sufriente acceda a un modo de pensar que le permita el reestablecimiento. Por un lado se logra la desensibilización de aquellas ideas que provocan padecer. Se les resta su fuerza patógena. Así como en un ordenador podemos eliminar un virus, podemos hacer algo parecido con esas ideas enviándolas a una papelera de reciclaje mental donde ya no tengan ningún efecto (al menos durante 2 años comprobables). Allí donde la idea que enferma ha dejado una vacante, se logra introducir en el sistema mental (con ayuda del psicoterapeuta o por el trabajo personal del padeciente en progreso de curación) nuevas ideas sanas, productivas, positivas. En otras palabras, las ideas reemplazantes son aquellas que permiten el reestablecimiento.

Si el ser humano sintiera, pensara y actuara de determinadas maneras, se podría evitar el engorroso suceso del sufrimiento. Y allí es donde las psicoterapias ejercen lo mejor de si mismas: psicoeducar al padeciente para que deje un sentir-pensar-actuar erróneo, desadaptativo y sufriente y logre construir uno que lo reestablezca al medio en el cual dejo de sentirse cómodo. La psicoterapia no solo ofrece eficacia clínica, sino que además aporta a la humanidad un modelo elaborado de manera rigurosamente científica de cómo debería ser el Ser Humano (para ser mas justos, el modelo es de cómo debería ser el Ser Humano para vivir establecido, en bienestar y adaptado).

De esto se desprende una ¨virtud¨ de la psicoterapia en comparación con otras disciplinas, como por ejemplo, el psicoanálisis lacaniano: tiene una capacidad pronóstica y preventiva. Al tener en claro y bien delimitado los conceptos que hacen al ser humano normal (léase normal en cuanto no padeciente) se puede identificar los puntos erróneos del sistema psi en base al sistema normal psi y confeccionar objetivos terapéuticos a nivel poblacional (lo cual permite que el sistema de salud sea mas eficiente y eficaz para con su población, al poder trabajar con el conjunto). Por ejemplo: ya no tenemos que perder tiempo en largas horas de sesiones para ¨curar¨ la enfermedad psi. Sabemos que todo miedo irracional del ataque de pánico responde a un error de juicio o a una manera poco correcta del procesamiento de la información que debe ser reemplazado, mejorado, educado. Tenemos que el modo correcto de procesamiento de información es no tener ningún miedo irracional que provoque palpitaciones. Una conducta que quede por fuera de este modelo de Ser Humano normal (repito, me refiero a No Padeciente) debe ser por fuerza, una conducta motivada por un desajuste. Es decir, es una conducta propia de un Ser Humano que debería ser de otra manera si pretende evitar el sufrimiento. Tenemos modelos concretos de lo que debería ser el Ser Humano y lo que no debería ser para permitir su reestablecimiento.

Se han superado los ¨pormenores¨ que la teoría de lo inconciente, en el sentido de la segunda tópica freudiana (el Ello), podrían haber impuesto al tratamiento de la enfermedad mental. Poco importan, a decir verdad, los aspectos ligados a los viejos conceptos ¨casi metafísicos¨ como el Deseo o La Pulsión. La Cura o el Reestablecimiento comprobado por medio de técnicas psicoterapéuticas focalizadas no dejan margen de duda en cuanto a esto. Se puede trabajar sobre los aspectos yoicos (aquellos que incluirían los componentes concientes, preconcientes e inconcientes) del padeciente logrando eficacia clínica. Entonces ¿para qué perder tiempo y recursos en trabajar sobre aspectos que ni siquiera están debidamente delimitados y sobre los cuales el trabajo se vuelve difícil de conceptualizar?

Al realizar un tratamiento psicoterapéutico desde y para el Yo del padeciente (desde las ideas más superficiales hasta aquellas denominadas ¨nucleares¨), el camino lógico a seguir es atender a una demanda desde y para este Yo que se presenta en la consulta. Si tenemos que la lógica es una, es decir la yoica, todo lo que sea ilógico en su ser (que probablemente devendrá en padecimiento desde el punto de vista psicoterapéutico) debe ser parte de algo erróneo de su maquinaria que debería funcionar, lógicamente, de otra manera. Así como el virus del ordenador es una intrusión en un engranaje virtual que funcionaria como se lo espera de no ser por este intruso, la mente humana funcionaria como es lo esperable de no ser por estos errores de procesamiento que, al modo de una falla en el sistema, una idea patógena intrusiva, provocan un funcionamiento que debe ser corregido. No hay ninguna razón para considerar a estas expresiones de fallas como algo que pudiera tener que ver con el ser humano en si, ya que el modelo de funcionamiento humano esperable es bien otro. Por consiguiente, hablar de Deseo en sentido psicoanalítico puede ser interesante para el ámbito y la discusión filosófica, muy rico en la generación de conocimientos y el desarrollo intelectual, pero en muy poco sirve a la hora de tratar con la problemática de la persona que presenta un sufrimiento. Es por esto que es justificable el tratamiento que apunte a la resolución de la problemática que parte de la demanda yoica.

¿Por qué no hablar de cliente cuando nos referimos al padeciente que demanda atención psicológica? Si la tendencia del medio es que esté el todo organizado mediante la oferta y la demanda (repito, la tendencia), donde la salud queda enmarcada dentro del mismo juego del sistema mercantilista (el acceso a la salud no debe ser una garantía del Estado, sino que debe ser posibilitado por el poder adquisitivo, es decir, mediante la privatización), ¿ no seria injusto seguir hablando de paciente en lugar de cliente? La tendencia PSI contemporánea sigue esos mismos lineamientos mundiales neoliberales, que permiten volver al sistema de salud mas eficaz, generando un desarrollo y  un progreso tecnológico que no podría darse dentro de un encuadre estatista. Si bien este modo de encarar a la salud también posee sus puntos débiles (como la cuestión de la privatización del acceso a la salud y que la mayor parte de la población mundial quede por fuera del sistema) no por esto debemos dejar de reconocer sus avances. La salud es un servicio más (quizás uno de los mas importantes y de los que mayores volúmenes de dinero hacen mover a nivel mundial) que esta dejando de ser un derecho de la humanidad para pasar a ser algo a comprar.

El cliente demanda un servicio. Y como cliente, siempre tiene la razón. El mercado se rige por ofrecer al comprador o al cliente aquel producto o servicio que demanda (muchas veces creando necesidades, si, pero necesidades que pasan a formar parte del comprador). El ofrecer un servicio o producto diferente al cual el cliente demanda , y el cual el mercado ha prometido ofrecer, sería romper con una regla básica, nodal y fundamental del movimiento mercantilista. No sería esa la manera en la cual el sistema mercantil logra desarrollarse. Importantes juicios reciben en EEUU aquellas empresas que terminaran vendiendo algo diferente a lo que prometen estar ofreciendo. Es una regla rígida, pero que hace que la cosa funcione ordenadamente para el bien de todos.

El sistema de salud apunta a ser parte del sistema mercantil. El paciente debería ser ahora un cliente que demanda un reestablecimiento, un bienestar. No es trabajo del psicoterapeuta, como se dijo mas arriba, interrogar (que difiere de poner en duda) aquella demanda, sino que debe por regla, satisfacerla. Tampoco es cuestión de la psicoterapia venir a trabajar el padecimiento en relación a, como dicen los lacanianos, ese Otro (que puede estar encarnado en una religión, un país, un sistema económico determinado, un grupo cualquiera que sea). Es el propio cliente aquel que padece por la falla en el procesamiento de la información. Por eso es posible extender la terapia a todas (o casi todas) las personas del planeta, sean estas de la religión que sean, o pertenezcan al partido político que sea, o al cuadro de futbol del que sean fanáticos. En definitiva, no es el contenido lo que esta en juego, sino la manera en que se lo procesa.

Si el bienestar social y los modos de adaptación son construidos por el momento socio-histórico en el cual se vive (recordemos a los lacanianos y su concepto débilmente delimitado de ¨Otro¨), la psicoterapia debe, por regla, venir a reestablecer al cliente a ese contexto socio-cultural del cual emerge, del cual se ha corrido (expresándose este corrimiento mediante el padecer) y del cual debe volver a adaptarse.
Son los ritmos sociales los que marcan las deficiencias personales. Y es, por qué no, muchas veces el no poder competir lo que provoca el padecer. Perder en la carrera social y sentirse excluido.  Y muchas veces ese No Poder tiene una relación mas importante con un mal procesamiento de la información que con la realidad en si misma. En la psicoterapia se trabaja, justamente, para que el cliente pueda reconocer esa realidad en donde hay otras posibilidades de sentir-pensar-actuar que le permiten ese reestablecimiento al medio en donde pueda competir y progresar. En otras palabras, se le ofrecen ¨herramientas de desarrollo personal¨. ¿Acaso no sufre el fóbico de tener lejos de si el éxito social? ¿ O el que padece de TOC de no poder enfocar sus pensamientos y energías en cosas realmente importantes? ¿ No sufre de depresión aquel que se considera menos y que todo lo ve negativo? ¿ No sufre el gordo por considerarse feo? ¿No sufre la anoréxica por considerarse fea? ¿No padece de pánico aquel que considera que, directamente, va a morir? Sin circunscribir la relación entre el cuadro clínico y el padecer en terminos de competencia, tenemos que todos estos errores en el procesamiento de la información pueden ser modificados mediante la psicoterapia, con gran eficacia comprobada. El cliente es restituido a su medio sin padecer. Ya no se cree menos, sino que esta listo para encarar la vida y competir en el medio.
El cliente demanda un modo de sentir-pensar-actuar acorde al bienestar que ha perdido. Si bien por algún tiempo ha podido desenvolverse sin problemas, ha llegado a cierto punto donde su modo de procesamiento falla y debe ser corregido. Es entonces que en la psicoterapia se le ofrece un modo científicamente comprobado y mas ajustado a cada persona en particular, para poder procesar la información de una manera mas eficaz.

En definitiva, el Sujeto con el que se encuentra la clínica psicoterapéutica esta enmarcado dentro del termino de cliente. Y como tal, se debe responder a la demanda explícita del mismo, ya que la psicoterapia es parte del sistema mercantilista de la salud. No es el consultorio psi el lugar donde debe interrogarse el lugar del Sujeto con su padecer, e incluso con su demanda, sino que debe ser satisfecha. ¿Qué es lo que debería interrogarse si ya sabemos que esa demanda esta basada en un error de juicio que debe ser reacomodado?¿ Qué es lo que debería interrogarse si tenemos, desde el marco científico, un modelo de mente y de procesamiento en el cual se debería ajustar cada ser humano? El padecer es un error individual, de un individuo que vive en un medio al que tampoco debería interrogarse (salvo en aquellos puntos en donde no permite el despliegue del modelo científico del pensar-actuar-sentir correctos. Aquí se pone en juego la capacidad pronóstica y preventiva de la disciplina). Y donde tampoco hay por qué interrogar la relación de ese individuo al medio, sino que esa relación solo debe ser modificada para que vuelva a ser cómoda (la psicoterapia no solo es consecuente con el sistema global, sino que lo es también a cada grupo en el cual la persona es parte)

El sistema de salud se ajusta al medio, se vuelve mercantil. La psicoterapia se enmarca dentro de este nuevo sistema de salud, conviviendo con sus anhelos y objetivos. El padecer se ajusta a esos objetivos y modos de conceptualizarlo concretamente.
Por ultimo, podemos decir que las psicoterapias SI tienen que ver con la transacción monetaria (ya que si hablamos de cliente hablamos de vinculo mercantil mediante, donde hay un pago entre una oferta y una demanda); tiene mucho que ver con el sistema , y concretamente con el sistema capitalista de privatización de la salud, y con plantear a la psicoterapia como una oferta de satisfacción de la demanda yoica del cliente. Lo que si no entra en juego es una mente maligna por parte del profesional ni por parte del cliente. Solo demarca una postura ética consecuente con las leyes que rigen al mercado, el cual le da forma al sistema capitalista. Y en cuanto al cliente, el objetivo es que este te reestablezca al modo científico de concebir el procesamiento de la información correcto.